lunes, 5 de septiembre de 2011

Manual para letraheridos


El amor de mi vida. Rosa Montero. Alfaguara. 272 páginas. 18 €.

Cuando una persona ama la Literatura ésta se puede llegar a convertir en la medicina que nos ayuda a mantenernos vivos ante lo oscuro de nuestro destino. Leer es vivir dos veces, que dijo Gamoneda. Efectivamente, los humanos tenemos la triste certeza de que sólo tenemos una vida y no podemos remediarlo por más que lo intentemos. Es la ley. Sin embargo, como dice Rosa Montero en el maravilloso prólogo que escribe a sus artículos, “necesitamos vivirnos a lo ancho en otras existencias, para compensar la finitud”. Y eso es lo que supone la Literatura, en este caso, o el Cine o el Teatro: la posibilidad de alcanzar varias vidas en el tiempo que nos queda.

En esta obra, la novelista aparca a un lado la pluma con la que escribe novelas para coger la de sus artículos. Pero no esperen encontrar en sus páginas una doctrina o palabras cargadas de academicismo. En estos artículos la escritora escribe como lectora más que como periodista. Nos habla de sus pasiones literarias, de los libros que le gustan, del momento en el que le han llegado las lecturas más importantes de su vida o de esas pequeñas obras que llegan de repente y que suponen un cambio importante en la vida del lector.

Los textos de Rosa Montero, algunos más extensos que otros, según su columna de procedencia, nos transportan hacia el tiempo del autor y de la obra. No se queda la reciente autora de Lágrimas en la lluvia sólo en el sentimiento que le despierta el libro en cuestión, si no que indaga en los porqués de su escritura. A menudo las obras contienen al autor en la medida que el autor contiene a sus obras. Generalmente las novelas de ficción suelen estar basadas en la experiencia propia, aunque después la historia resultante sea fruto de la imaginación del escritor. Rosa Montero nos traslada esos posos biográficos que pudieron llevar a cada autor o autora a escribir sus obras.

En sus páginas podemos impregnarnos del romanticismo de Percy B. Shelley y su brillantísima mujer, Mary Shelley, creadora del laureado y recordado monstruo de Frankenstein, por ejemplo, o de los viajes de Darwin y Joseph Conrad, que dieron visiones tan distintas de un mismo mundo. Los libros que leemos, sobre todo aquellos que nos aportan algo distinto al resto, esos de los que podemos decir que nos hemos prendado, establecen un vínculo con el lector que queda firmemente sellado para el resto de los días.

Por El amor de mi vida desfilan autores de la talla de Pamuk, Burroughs, la rolliza y experimentadora Gertrude Stein, John Steinbeck o Clarín de la mano de la bella Ana Ozores. Pese a tratarse de artículos, la edición del libro está dotada de cierto ritmo, gracias a la alternancia con la que juega en todos los ámbitos. Podemos encontrar una serie de artículos breves, cortados por la inclusión de uno más extenso; obras clásicas como La montaña mágica de Mann o la Lolita de Nabokov, así como novelas contemporáneas como la saga de Harry Potter o la recentísima Lo que me queda por vivir de su compañera Elvira Lindo.

Entre tanto Rosa Montero nos deja pinceladas de sus influencias y de cómo su escritura está condicionada por los patrones de algunos escritores que la han conseguido embaucar como la gran lectora que se revela en estas páginas. La literatura es algo grande, aunque en algunas ocasiones nos venga dada en pequeñas dosis, como deja claro Montero en su texto sobre las llamadas nouvelles.

La autora de obras como Temblor o El corazón del tártaro, entre otras muchas, ha escrito, posiblemente sin haber pensado hacerlo nunca, una fantástica guía de lectura, tanto para los recientemente iniciados como para veteranos compañeros de los libros. El amor de mi vida es un maravilloso regalo para aquellos que, como ella, se declaran miembros de la hermandad de amantes de los libros.

Publicado en Otro Lunes

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